jueves, 11 de noviembre de 2010

Las competencias digitales

Actualmente conocemos 8 competencias básicas (9 en el caso de CLM) que han de ser desarrolladas por los alumnos en los centros educativos. Una de ellas es la Competencia Digital. La adquisición de esta competencia supone que el niño tenga la capacidad de aprender a lo largo de toda su vida a través de las “nuevas tecnologías”.

Jordi Adell defiende que la competencia digital tiene una serie de componentes:

1. La competencia informacional, que no es sino el conjunto de habilidades, conocimientos y destrezas que debemos ser capaces de conocer y manejar para trabajar con información, organizarla, buscarla, evaluarla, etc. Esto ha sido suficiente hasta la actualidad, sin embargo, ante las nuevas posibilidades que ofrecen las TICs también debemos crear y difundir la información.

2. La competencia tecnológica.
Consiste en el manejo de las herramientas que la tecnología nos ofrece, ya que cada vez las encontramos más cercanas a nuestras manos y nos proporcionan más facilidades.
Estas herramientas pueden ser cámaras de video, de fotos, móviles, GPS, etc.

3. Las alfabetizaciones múltiples
La Escuela debería formarnos no solo en los lenguajes oral y “libresco”, como se ha hecho en las últimas décadas, sino también, ahora, en el resto de lenguajes audiovisuales, pues nuestra sociedad convive con estos lenguajes diariamente, dentro y fuera del centro educativo.

4. La competencia cognitiva genérica
Con el desarrollo de la competencia digital se supone que deberíamos ser capaces de, en este mundo plagado de información que las nuevas tecnologías nos ofrece, buscar información de forma selectiva y preferente, escogiendo y diferenciando la que más deseamos encontrar, además de ser capaces de integrarla a nuestro conocimiento, partiendo de conocimientos previos, y así, convertir esa información en conocimiento.


5. La ciudadanía digital
Al igual que debemos saber comportarnos como ciudadanos en nuestra sociedad, ciudad, barrio, en nuestras relaciones, etc. y cumplir unas “reglas” y unas aptitudes en determinadas circunstancias, de igual modo debemos hacerlo en el mundo “online”. La ciudadanía digital es pues, la capacidad que debemos tener para saber conjugar nuestra “realidad” con el mundo “online” Debemos ser capaces de aceptar estos mundos conjuntamente, y por tanto, saber comportarnos tanto si estamos en un bar del pueblo con los amigos, como si lo estamos a través de una red social. La escuela debería formar a las personas para en un futuro (bastante inmediato) ser ciudadanos digitales “correctos”.



Son importantes y de relevancia las estrategias didácticas que empleemos para desarrollar en el alumnado esta competencia digital, pues al vivir en una que se encuentra en un continuo y fulminante cambio, desconocemos lo que vamos a encontrar en el futuro. Es así, por lo que debemos enseñar a los niños de manera que encuentren respuestas a posibles preguntas o problemas que se les presenten en el futuro. Sin embargo, el modelo que propone el sistema educativo actual no llega, ni de lejos, a cumplir estas expectativas, ya que, un centro educativo valida el aprendizaje de cualquier alumno a través de un examen teórico. Mientras que para formar a los niños para el futuro deberían realizar aprendizajes a través de investigaciones, experimentando, teniendo una aptitud más activa, y en definitiva “haciendo”.

Otro punto importante es la familia, esta tiene un papel fundamental para el desarrollo de las competencias digitales de los alumnos. Deben formar en la medida de sus limitaciones a sus hijos en estas competencias en todos los sentidos: de comportamiento, derechos, etc.

Por último, cabe destacar que en todo este aprendizaje de las competencias digitales los alumnos ante todo serán y deberán ser, ya que así lo permiten las nuevas tecnologías, los autores de su propia información y aprendizajes, y no como los meros “espectadores” que muchas veces son y han sido.

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