A lo largo de la historia, el término educación ha sido un concepto relacionado con el sistema escolar, la infancia, la escuela, etc., pero en las últimas décadas las llamadas “Modernas Tecnologías de la Información” han ido introduciéndose poco a poco en la sociedad y en la educación, creándose así el término “sociedad de la información”.
Mientras que, tradicionalmente, la educación ha antepuesto la enseñanza sobre el aprendizaje y los resultados sobre los procesos, las TIC van a tener otras intenciones y objetivos para la sociedad, como lograr un aprendizaje a lo largo de toda la vida.
Esta “revolución tecnológica” surge en la década de los 90 en los países desarrollados, principalmente en Estados Unidos. En este contexto, encontramos 2 visiones de la “sociedad de la información”: la SI como acceso a las TIC, cuyo objetivo es reducir la brecha digital; y la SI comprometida con el aprendizaje a lo largo de toda la vida.
En mi opinión, cuando hablamos de SI, es un término que afecta tanto a la sociedad como al conocimiento de la misma, pero sin ninguna duda, es un concepto cada vez más cercano y familiar a nosotros.
Ya que la educación en la sociedad de la información no ha encontrado aún una definición clara, podemos considerarla como aquella que utiliza las TIC para fines educativos escolares, con el fin que el alumnado aprenda, ayudar al profesorado, etc.
Aunque, la educación en la SI tiene una serie de beneficios, como son: oferta educativa flexible, diversificada, individualizada, que se ajusta a las necesidades individuales, que permite trabajar en grupo, etc., existen también preocupaciones en torno a la oferta, oportunidades y acceso a las TIC. Además, estas se perciben desde un enfoque pasivo, herramientas que permiten difundir información, antes que desde un enfoque activo, donde los sujetos también pueden crear la información. Otra desventaja es la poca accesibilidad que permiten las TIC, ya que son herramientas muy lejanas para el mayor porcentaje de las personas, los pobres, y que, sin embargo, están próximas a una minoría, disminuyendo así el derecho a la educación y agrandando la brecha digital.
De manera que, tras esto, podemos plantearnos y reflexionar sobre varios dilemas que se nos presentan en esta “sociedad de la información” y que se multiplican en un “futuro” no muy lejano. Algunos de estos dilemas son: las modernas TIC frente a las TIC convencionales, escuelas, familias, lugares de trabajo, etc. Este dilema puede hacernos pensar que con las TIC en un futuro muchas personas podrán trabajar en sus casas y no en las oficinas, planteándose cuestiones como si se perderían puesto de trabajo.
Las TIC como revolución educativa frente a la escuela y al profesora es otro gran dilema: ¿Podría sustituir algún día las TIC al profesorado? ¿Qué metodología sería más correcta?
Desde mi perspectiva, las TIC en la educación para la “sociedad de la información” es un tema bastante abierto a ser debatido, y aunque presenta grandes oportunidades para la sociedad del futuro y el aprendizaje del alumnado, siempre hay que destacar las desventajas que las acompaña como la brecha digital, el difícil acceso a la mayor parte de la población, etc. Y, aunque estas nuevas tecnologías van a permitir muchas mas posibilidades y facilitarán los aprendizajes de las sociedades futuras, no podrán reemplazar algunos métodos de trabajo y aprendizaje que sólo pueden hacerse de forma “humana”.
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